MADRAZO
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RIBERA DE CURTIDORES_planta verde oliva con fondo 1
Ubicación: Calle de los Madrazo, Madrid
Tipología: Oficina - Espacio de eventos
Cliente: Ultramarina
Año: 2026
Este proyecto nace de la extensión de una pequeña vivienda con una estructura original muy rígida. La intervención busca abrirla a la luz adaptándola a las nuevas necesidades familiares mediante un salón y una cocina más amplios, conectados visualmente con el jardín. La vivienda cuenta con una habitación principal con baño en suite, dos dormitorios adicionales y un despacho pasante que permite trabajar o estudiar en familia, uniendo lo doméstico con lo productivo sin perder calidez.

Toda la propuesta se organiza en torno a un eje principal que conecta la ventana de la entrada con el jardín posterior. A lo largo de este eje se desarrolla el recorrido de la casa: desde el acceso, el pasillo distribuidor, la cocina-salón, hasta culminar en el jardín con una piscina redonda como remate visual del conjunto. Este gesto lineal no solo ordena los espacios, sino que también construye la relación entre la arquitectura y su entorno inmediato.
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La fachada es, quizá, el elemento más representativo del proyecto. Cuatro arcos estructuran su frente: los dos centrales definen el corazón de la vivienda, mientras que los laterales completan los extremos y permiten la conexión directa con el exterior. Esta secuencia de arcos, tan sencilla como expresiva, articula la geometría del conjunto y marca su identidad.
El lenguaje de los arcos se prolonga hacia el interior, donde el acceso al salón se produce también a través de un arco que da lugar a una bóveda de cañón. Este espacio se ilumina por tres lucernarios circulares que proyectan una luz cenital transformando la atmósfera de los recorridos de la vivienda. En coherencia con este gesto, la antigua ventana de la entrada se sustituye por una ventana redonda, reforzando la continuidad entre el interior y el exterior.
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La materialidad y la estructura del conjunto buscan equilibrio y ligereza. La cubierta se diseña para que las aguas no viertan hacia el jardín, logrando una imagen limpia que evoca las casas blancas encaladas de los años 50 cercanas. Una pérgola aporta sombra al porche y acoge un parterre circular que integra la vegetación preexistente.
En el interior, la elección de tonos rosas y verdes construye una atmósfera calmada, casi introspectiva, donde la psicología del color se pone al servicio del bienestar cotidiano. La Casa de los Cuatro Arcos busca la armonía entre geometría, luz y la conexión con la naturaleza del jardín. Una casa que se abre con delicadeza al entorno, donde cada arco cuenta una historia y cada espacio invita a habitar el tiempo con calma.
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MADRAZO
Este proyecto nace de la extensión de una pequeña vivienda con una estructura original muy rígida. La intervención busca abrirla a la luz adaptándola a las nuevas necesidades familiares mediante un salón y una cocina más amplios, conectados visualmente con el jardín. La vivienda cuenta con una habitación principal con baño en suite, dos dormitorios adicionales y un despacho pasante que permite trabajar o estudiar en familia, uniendo lo doméstico con lo productivo sin perder calidez.

Toda la propuesta se organiza en torno a un eje principal que conecta la ventana de la entrada con el jardín posterior. A lo largo de este eje se desarrolla el recorrido de la casa: desde el acceso, el pasillo distribuidor, la cocina-salón, hasta culminar en el jardín con una piscina redonda como remate visual del conjunto. Este gesto lineal no solo ordena los espacios, sino que también construye la relación entre la arquitectura y su entorno inmediato.

La fachada es, quizá, el elemento más representativo del proyecto. Cuatro arcos estructuran su frente: los dos centrales definen el corazón de la vivienda, mientras que los laterales completan los extremos y permiten la conexión directa con el exterior. Esta secuencia de arcos, tan sencilla como expresiva, articula la geometría del conjunto y marca su identidad.
El lenguaje de los arcos se prolonga hacia el interior, donde el acceso al salón se produce también a través de un arco que da lugar a una bóveda de cañón. Este espacio se ilumina por tres lucernarios circulares que proyectan una luz cenital transformando la atmósfera de los recorridos de la vivienda. En coherencia con este gesto, la antigua ventana de la entrada se sustituye por una ventana redonda, reforzando la continuidad entre el interior y el exterior.

La materialidad y la estructura del conjunto buscan equilibrio y ligereza. La cubierta se diseña para que las aguas no viertan hacia el jardín, logrando una imagen limpia que evoca las casas blancas encaladas de los años 50 cercanas. Una pérgola aporta sombra al porche y acoge un parterre circular que integra la vegetación preexistente.
En el interior, la elección de tonos rosas y verdes construye una atmósfera calmada, casi introspectiva, donde la psicología del color se pone al servicio del bienestar cotidiano.

La Casa de los Cuatro Arcos busca la armonía entre geometría, luz y la conexión con la naturaleza del jardín. Una casa que se abre con delicadeza al entorno, donde cada arco cuenta una historia y cada espacio invita a habitar el tiempo con calma.
Ubicación: Calle de los Madrazo, Madrid
Tipología: Oficina - Espacio de eventos
Cliente: Ultramarina
Año: 2026
RIBERA DE CURTIDORES_planta verde oliva con fondo 1
COWORKING COAM
Calle de Hortaleza, 63
28004 Madrid
+34 623 767 767
hola@tural.studio